Es común observar en los usuarios de los servicios profesionales de limpieza, la falsa creencia de que una lavandería por obligación tiene que remover el 100% de las manchas presentes en una prenda que dejan a servicio. De hecho, no muy a menudo, pero me ha tocado escuchar clientes que al recoger una prenda la cual tiene alguna mancha que no pudo ser removida, preguntar al personal de mostrador “¿Aunque no se le haya quitado la mancha tengo que pagar?” ¡Pues claro que hay que pagar! La prenda ya recibió todo un proceso de desmanchado, lavado y planchado, independientemente si la mancha no se pudo eliminar totalmente se siguieron todos los pasos para buscar que desapareciera; la eliminación de una mancha no se puede garantizar al recibir una prenda debido a que nosotros como lavandería no conocemos todos los factores que giran en torno a esa mancha (sustancias que la originan, tiempo que tiene presente en la prenda, posibilidad de que el cliente haya intentado desmanchar previamente y solo haya conseguido fijarla más, etc.).

Gran parte de las manchas presentes en una prenda se logran eliminar con los procesos convencionales de lavado en agua o lavado en seco no implicando mayor problema, sin embargo siempre va a existir un pequeño porcentaje de manchas “difíciles” las cuales necesitarán ser tratadas por el personal de desmanchado quién deberá tener un amplio conocimiento y experiencia en la eliminación de manchas, es por esto que no es de sorprenderse que el puesto de “desmanchador” dentro de una planta de lavandería, sea un puesto estratégico y muy exigente.

El dilema del desmanchador.

Cuando se presenta una prenda con una mancha “difícil”, la persona encargada del desmanchado deberá hacer todo lo posible para removerla pero al mismo tiempo deberá buscar la conservación de la prenda al máximo, lo cual resulta en todo un reto porque las manchas “difíciles” requieren normalmente la aplicación de sustancias químicas fuertes y cierta acción mecánica para su tratamiento. A priori, el personal desmanchador empezará con los procedimientos más ligeros disponibles; si la mancha permanece, probará con algún método más fuerte y así sucesivamente hasta que la mancha haya sido removida en su totalidad o que la prenda muestre el más mínimo cambio de apariencia en la zona, antes de que se llegue a dañar.

¿Por qué no todas las manchas pueden ser removidas?

Es común observar en los usuarios de los servicios profesionales de limpieza, la falsa creencia de que una tintorería por obligación tiene que remover el 100% de las manchas presentes en una prenda que dejan a servicio. De hecho, no muy a menudo, pero me ha tocado escuchar clientes que al recoger una prenda la cual tiene alguna mancha que no pudo ser removida, preguntar al personal de mostrador “¿Aunque no se le haya quitado la mancha tengo que pagar?” ¡Pues claro que hay que pagar! La prenda ya recibió todo un proceso de desmanchado, lavado y planchado, independientemente si la mancha no se pudo eliminar totalmente se siguieron todos los pasos para buscar que desapareciera; la eliminación de una mancha no se puede garantizar al recibir una prenda debido a que nosotros como tintorería no conocemos todos los factores que giran en torno a esa mancha (sustancias que la originan, tiempo que tiene presente en la prenda, posibilidad de que el cliente haya intentado desmanchar previamente y solo haya conseguido fijarla más, etc.).

Gran parte de las manchas presentes en una prenda se logran eliminar con los procesos convencionales de lavado en agua o lavado en seco no implicando mayor problema, sin embargo siempre va a existir un pequeño porcentaje de manchas “difíciles” las cuales necesitarán ser tratadas por el personal de desmanchado quién deberá tener un amplio conocimiento y experiencia en la eliminación de manchas, es por esto que no es de sorprenderse que el puesto de “desmanchador” dentro de una planta de tintorería, sea de los que mejor remuneración recibe.

¿Por qué las manchas se vuelven permanentes?

Una mancha se puede originar por el contacto con cualquier sustancia líquida o sólida, el tiempo es el principal factor para que una mancha se vuelva permanente; prácticamente cualquier mancha puede ser removida si se trata al momento de originarse porque en ese momento la sustancia que genera el pigmento se encuentra prácticamente encima de las fibras que componen la prenda, sin embargo cuando una mancha no se atiende a tiempo, la sustancia que la genera tenderá a ser absorbida y a permearse en el fibra e interactuará químicamente con el tinte de la ropa cambiando permanentemente de color esa zona. Por eso cuando el operador trata una mancha antigua, a pesar de que toda la sustancia que originó la mancha haya sido removida, se seguirá apreciando como si la mancha siguiera ahí, aunque técnicamente ya no esté presente sino lo que realmente se observará es el daño residual permanente que sufrió la prenda.

Es importante resaltar que el calor tiene un efecto muy parecido al del tiempo cuando a manchas nos referimos, por eso nunca se debe aplicar calor a una mancha, olvídate de meter a la secadora una prenda manchada y mucho menos de plancharla (de hecho hay manchas, como por ejemplo las de sangre, que incluso se pueden volver permanentes al contacto con agua caliente durante el proceso de lavado).

Nuestro consejo: “ entre más rápido se trate, mayor será la posibilidad de su remoción…” Y si no te resulto o no estas cómodo por lavar tu prenda favorita siempre puedes acudir a las Lavanderías Pressto, la opinión de un profesional en desmanche siempre cuenta.

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